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Vientos de cambio

Javier Chain Villar, es profesor de Biología y Ciencias Naturales en el I.E.S.O. Vía Dalmacia, sevillano de nacimiento y cacereño de adopción, éste ha sido su quinto año en el centro educativo. Muy vinculado a la vida extraescolar del instituto, dirige el grupo de teatro «T-ATROPELLO» del Vía Dalmacia junto a otro profesor y amigo, Jose Luis Carretero, con el cual comparte la locución del programa de Radio Alfares «Tócola otra vez, Juan», espacio dedicado a la música en el cine. También fue uno de los precursores de la radio torrejoncillana, llevando a su parrilla el programa «La bañera de Arquímedes», que versa sobre curiosidades científicas e históricas.

Pero si algo le apasiona, es la escritura y después de publicar varios relatos, el año pasado logró ofrecer al público su libro «El hueco en el pecho», volumen en el que Chain ofrece 43 relatos en los que apuesta por dejar volar su imaginación. Ahora entra a formar parte de TTN y lo podréis leer en La Columna junto al resto del equipo que cada lunes nos ofrece su forma particular de ver la vida. Sustituye a Óscar Laso, al cual la redacción de TTN le agradece sus aportaciones públicamente. Sin más, os dejamos su primera columna.

Vientos de cambio

Resulta a veces más que interesante observar cómo las personas nos resistimos a los cambios de nuestra vida, con qué fuerza y denuedo luchamos para mantenernos en nuestra situación actual, y sin embargo con qué facilidad y fluidez acabamos aceptándolos cuando ya están aquí y asumiéndolos como normales y que, incluso en el peor de los casos, como poco nos enseñan algo.

En nuestra cultura popular existen múltiples y variados ejemplos de resistencia al cambio, desde frases tan conocidas como “virgencita, que me quede como estoy” o “mejor malo conocido”, hasta agentes tan arraigados en nuestras vidas como la religión o la ideología política. En general, podría pensarse que el cambio es algo que nos hace sentir incómodos a los seres humanos, y eso es así porque nos genera incertidumbre, una de las sensaciones más perniciosas que nuestra mente puede experimentar.

Hay una realidad innegable, y es que a nuestro cerebro le gusta trabajar lo menos posible, sea cual sea nuestra ocupación y nuestro estilo de vida; cuando una persona ve un partido de fútbol o resuelve un complejo cálculo matemático, está en realidad llevando a cabo la misma acción, aunque por caminos que la costumbre ha hecho diferentes. Lo único que queremos, lo único que buscamos, es darle a nuestro cerebro un descanso; no debemos olvidar que, al resolver un problema matemático, el científico es consciente del placer que conlleva sobre todo una vez resuelto.

Dicho esto, no es difícil suponer que la incertidumbre es un ejercicio tremendamente excesivo para nuestra mente, porque la somete a una deliberación sin salida, porque la lleva a un problema sin solución inmediata. Por ello, el cambio nos duele cuando todavía no ha llegado, nos da miedo y nos hace sentir incómodos, y mucho más cuando vislumbramos que nuestra situación puede empeorar.

Cuando los Scorpions decían que soplaban vientos de cambio, no podían imaginar cuán cierto sería esto unos años más tarde, cuando en efecto acabó cayendo el muro de Berlín y ellos cantaron para toda Alemania junto a sus ruinas. Ahora, vuelven a soplar vientos de cambio en forma de ráfagas huracanadas, y a veces solo podemos agarrarnos a un árbol, esperar que pasen y esperar poder adaptarnos lo mejor posible a nuestra nueva situación. Porque, admitámoslo, nuestra vida está cambiando en este mundo en crisis, y al otro lado no nos espera la vida que llevábamos. Muchas cosas están cambiando, y el que no se lo crea, que me pregunte.

Javier Chain Villar

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2 Comments

  1. Guillermo

    Pues si lo ha dicho Chain, no hay discusión, ¡es así! ¡Felicidades Javi, un abrazo!

  2. Pepa

    Buenos días:
    Para mí, y para mis hijos Julián y Lorena, Javier es especial. Ni os imagináis las veces que al preguntar alguna curiosidad científica  mi hija me respondía: «Eso es así porque lo ha dicho Chain».
    Particularmente he podido comprobar que este hombre deja huella en las cosas, en los lugares y sobre todo en las personas que tienen la suerte de conocerlo y compartir con él momentos de su vida. Yo guardo en mi particular «Caja de Galletas» aquellos Talleres de Matarratos que compartió conmigo y le estaré siempre agradecida porque me ha enseñado muchas cosas.
    Gracias por ser un hombre tranquilo y sencillo, por ofrecer a los demás, sin tapujos, todo lo bueno que guardas en tí. Verdaderamente soplan vientos de cambio, pero capearemos el temporal, porque, querido amigo, somos capaces de eso y de mucho más.
    Un abrazo apretao, de los de Elvira, y bienvenido a estos pagos, sabes que me encanta leerte.