El rodillo catalán
Cuando hay amenaza de naufragio económico, algunos quieren aprovechar para abandonar el vapuleado barco de España, carcomido por la broma ─ese molusco insaciable─ de la deuda, que amenaza con hundirnos si no acude la Unión Europea a rescatarnos. Es cierto que los catalanes son muy trabajadores y emprendedores, y ahorradores también. Eso son virtudes que los honra. Pero ¿no son un poco insolidarios? Qué bien les viene cuando les ocurre una desgracia que papá Estado les saque las castañas del fuego. No se pusieron colorados cuando pidieron al resto de los españoles que aportáramos dinero para reconstruir el Liceo catalán destruido por el fuego. Ni ahora que necesitan una inyección de miles de millones para seguir adelante. En la actualidad, que los azotan los vientos del desempleo y sus arcas están vacías, ¿por qué se empeñan en mantener la cantidad de embajadas que tienen abiertas por el mundo, y tienen que cerrar hospitales por carecer de dinero para sanidad y educación? El rodillo catalán viene desde la guerra con Felipe V, que perdieron por posicionarse en el bando contrario; el rey, los castigó suprimiendo sus constituciones tradicionales y convirtiéndolos en provincias, dependientes de una administración centralizada en Madrid. No obstante, conservaron sus libertades y soberanía limitada. Sus argumentos: Cataluña es una nación con una historia, lengua, cultura y derecho civil propios. Se crecieron cuando el presidente Macià proclamó la...
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