LAS MISERIAS QUE NO FALTAN

(IV) Dedicatoria: A cuantos tienen la alegría del coraje de enfrentarse cada día a las miserias de la vida.

Ideas de San Pedro de Alcántara. “Tratado de la oración y meditación”Cap. II part. “De las miserias de la vida». El Martes.

(I Parte).

LAS MISERIAS QUE NO FALTAN

Hay que echarle valor.
Pero la verdad llama a la verdad.
Y si nuestra realidad pecadora
nos habla,
no hace falta mucha reflexión
para entender la cuestión
que aquí se trata.
San Pedro nos dice sin darle miedo
que el “sombrajo” de nuestra vida descansa
sobre:
su cortedad o brevedad,
su incertidumbre,
su fragilidad
su mudanza,
su mendacidad,
sus miserias
y su muerte.
No se quedó corto el alcantarino.
Plasmó aún sin máquina fotográfica,
la vida de una época,
que a todos asombra
que pueda hoy día existir
si cabe acentuada,
y por la Televisión probada,
sin que se pueda resistir
uno al hastío que causa
tanta miseria junta,
que ni te deja deglutir
a gusto sin que se te atraviese
un hueso al discutir
sobre uno u otro suceso
partiendo el queso
de una actualidad mediática
completamente nefasta.
Sin habérnoslo dicho el de Alcántara,
la actualidad se decanta
por este nuevo
y bochornoso modo de existir.
No, no es Dios el que hace todo esto.
Sus Santos Mandamientos,
siguen colgados como un paraguas,
sociedad adentro.
Y allí están. Sin piar.
Que cuando pían y hacen ruido,
al momento, los quieren recluir
en conciencias o sacristías
como un intento
de que nadie sea testigo
de algo que ya
hasta por las orejas salen
los homicidios, los robos,
guerras nacionales o mundiales,
y hasta los provocados incendios.
Dicho esto,
vayamos por partes.
Que ya barullo suficiente hay
como para caminar por el espíritu
a trancas y barrancas,
sin delimitar el objeto
de una actitud cristiana
ante tan variados acontecimientos.
1.-Nos dice el Santo,
que la vida es corta.
No nos descubre gran cosa
pero sí se lo recuerda
a los que en la cuerda floja,
amasan bienes
de naturalezas varias,
como el que hace las maletas
para una eternidad parecida
a la que los faraones concibieran
con sus pirámides pétreas,
exclusivas,
del desierto, sus señoras,
cuya sombra se cierne
sobre los saqueadores de tumbas
siempre profanadas aunque estuvieran
estudiadamente ocultas.
San Pedro, pues, nos anima
a que, dada su brevedad,
aprovechemos nuestra vida
a la sombra de la verdad
que como suave llamada de Dios
paternalmente nos invita
Hinchadas las estadísticas,
a cerca de los cien años nos lanzan
y parece que no es corta la vida
cuando el que va a morir
lo hace a regañadientes
y a voluntad de quien manda.
San Pedro, tan observador,
aunque hasta ochenta,
es a los más que llega,
descuenta la infancia
y lo que pasa el hombre durmiendo
cuando no discutiendo,
(lo añadimos nosotros),
sobre políticas de carpa,
circo moderno en alza.
Por muy larga que la prometan,
el Santo la llama “punto”
o “soplo de vida”
si con la eternidad se compara
pues que no terminará nunca
y los años allí no pasan.
2.- Que es incierta.
Pues nada en ella se asegura
ni aunque la policía se lo proponga.
Estás tan tranquilo
y por la gatera te colocan
una bomba
o en carretera empeñados
en circular como Dios manda,
un conductor suicida
te hace extraña maniobra
o tú mismo te distraes
y….te chocas.
Al de Alcántara,
dos preguntas le bastan
para que gráficamente entendamos
cómo a la brevedad de la vida
se suma el que es incierta:
“¿A cuántos se corta la tela
en comenzándose a tejer?
¿Cuántos se van en flor,
como dicen, o en agraz?
Quien esto lea,
comenzará a comprender.
La muerte de conocidos
o de amigos
es razón convincente,
(nos asegura nuestro director)
y la muerte en sí,
llave maestra es
para entrar en una eternidad
solo iluminada por la fe.
3.- Que es frágil.
¿Una pierna rota?.
Es lo de menos.
Te queda otra.
¿Y si es la cabeza,
dónde está su repuesto?.
Por supuesto, que ni jota.
El Santo nos da la respuesta
que su experiencia
y la nuestra no es otra:
“que no hay vaso de vidrio
tan delicado como ella es,
pues un aire, un sol,
un jarro de agua fría,
un vaho de un enfermo,
basta para despojarnos de ella”,
Esto no son inventos.
Solo un recuento
de circunstancias diarias
de dentro o de afuera
que se dan insistentemente
aunque uno no las quiera.

BREVE RECUERDO PARA LA MADRE

Iluminando nuestra vida con amor
con recuerdos y sabor de eternidad
coronamos en su nombre a la que amaron
con besos, con vivas de Encamisá.

Ángel Gómez Sánchez

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