MANIFIESTO DE REBELDÍA

Programa Educación Personas Adultas
PEPA
“Un Aula de Educación de Adultos en cada pueblo extremeño para atender su necesidad de Formación Permanente”

¿Cómo habría alguien de comprometerse con una institución que no se compromete con uno? (Sennet, R.)

Cualquier cosa puede esperar menos la educación, «pídanme ustedes lo que quieran» (J. R. Ibarra) Periódico HOY Jueves, 30 de noviembre de 2006

¿Cuánto dinero y voluntad hace falta para llamar a algo por su nombre? Nos estamos refiriendo a los maestros y maestras PEPA, que son los maestros de Educación de Adultos que tenemos en los pueblos extremeños, y no en todos (que esa es otra). Porque hay pueblos de nuestra región que no tienen una mínima intervención educativa de este tipo porque no reúnen las condiciones necesarias para tener derecho a ello. De entre algunos de estos requisitos especiales nos encontramos por ejemplo, «el número de habitantes». Claro, al haber poca población, les sancionamos quedándoles sin formación (y luego queremos que no salgan corriendo a otros lugares). Otra de esas condiciones es «aportar un poco de dinero» para ayudar al que se recibe de la Junta de Extremadura. Teniendo en cuenta que son municipios pequeños, como que de presupuesto no andan muy bien. También se les sanciona por ser pobres. Pobres como los maestros precarios que tenéis en algunos de los pueblos de Extremadura para atender desde la alfabetización tradicional, educación básica, graduado en educación secundaria, talleres de iniciación profesional, inmigrantes, etc. en un periodo de tiempo record: tres horitas al día, 500 euros y en verano ¡a la calle! Piensen un momento como está la situación: nos encontramos con necesidad de formación para el trabajo; hay que seguir trabajando con adultos que antaño no tuvieron fortuna académica; los chavales que salen del instituto lo hacen sin el dominio de las tareas instrumentales básicas, estimándose el fracaso escolar en un 60-70%; en la brecha digital somos los más alejados… y para todo este desbarajuste, presente caótico, futuro incierto y desarrollo insostenible latente en nuestras zonas rurales nos ponen a nosotros,¡ta-chan! los maestros PEPA ¡con tres comidas al día que tenéis suficiente y los ciudadanos también!. Por cierto, en la Administración nos llaman monitores. Monitores que examinan a alumnos de secundaria, que tienen que ir periódicamente a reuniones fijadas por la Unidad de Programas Educativos y/o por el Centro de Adultos cabecera que nos tiene que coordinar. No, no somos monitores; somos maestros ¡y buenos!, maestros precarios que le hacen el trabajo a la Administración captando alumnos para que las estadísticas de matriculación sean elevadas. Pues, las estadísticas están altas. Imagínense entonces, en qué situación nos encontramos en los pueblos. Por eso pregunto: ¿cuánto cuesta llamar a las cosas por su nombre? Porque decimos nosotros: si sembráramos tabaco, seríamos tabaqueros; pero como damos clases de Educación de Adultos, somos Maestros de Adultos. Aunque como dicen algunos compañeros: «a veces creemos que somos bomberos porque apagamos fuegos».

El mundo se deshumaniza y los maestros de los PEPA reivindicamos lo cotidiano, relaciones cercanas, aspectos que, al fin y al cabo, definen nuestra identidad. Somos los llamados «maestros emergentes» de la «nueva chifladura». Maestros del siglo XXI armados hasta los dientes de ideas, convicciones, libros, diálogo, reflexión, tizas y pizarras, al servicio de las zonas rurales de Extremadura. Estos maestros, maestros de adultos, maestros de formación a la carta, apuestan por la sencillez, por la educación básica como herramienta para interpretar la complejidad del mundo moderno. Un mundo moderno que se está cargando los cálidos espacios de relación y cooperación que dicta el monopoly de turno y asegurándose que los ciudadanos aprendan bien las reglas del juego, convirtiendo a estos en individuos «normativo-pasivos» que acatan todo con un «sí wana» en lugar de individuos «normativo-activos» por otro lado, conscientes. La misión de un maestro PEPA es que la educación básica entre en el nuevo milenio.
¿La clave del éxito? Preguntamos continuamente a los que triunfan en cualquier ámbito. La respuesta siempre lleva al menos dos ingredientes que nadie guarda como una receta secreta de su familia: Trabajo y preparación. ¡Así cualquiera!
«Ya no hay nada que hacer, pero si de verdad fuera escritor tendría que ser capaz de detener la guerra» (Anónimo)
«Durante ese interminable tiempo de mi existencia me ha tocado en suerte –o, mejor dicho, en desgracia- asistir a la desintegración de una civilidad y a su caída en formas de barbarie increíble, reforzadas por los recursos de una tecnología cuya eficacia hacía que se potenciaran en sí las fuerzas del bien; pero, igualmente, a la misma vez, las de una maldad sumamente destructiva» (Fco. Ayala)
Lo social esta de moda: trabajo social, foro social, cine social, educación social, derechos sociales, etc. Pero cómo no va a estar de moda si la sociedad somos nosotros. Vamos a llegar a un punto que nos encontraremos en una frutería y diremos «¿tiene usted tomates?, pero ¿serán tomates sociales?» «sí, de un agricultor social» y nos iremos tan contentos… Y el privilegio también: en los telediarios es costumbre poner después de guerras sociales y desastres conscientizadores de que nosotros vivimos mejor, los deportes; que suavizan la caída a nuestra vida cotidiana. Pero, el otro día me llamó la atención una «supernoticia» de esas de paracaídas: la presentadora dice «Valentino presenta su colección de primavera. Unas prendas que solo estarán al alcance de unos pocos privilegiados». Seré yo, seré yo. Y es que dan ganas de vomitar ante tal desprecio hacia el ser humano. Aunque es lo que tiene la televisión, que dispara a discreción con una sonrisa en la cara en el salón de tu casa donde se encuentra la familia. Mejor decir, que dispara discretamente.
El acceso a la complejidad implica un fuerte desarrollo de capacidades básicas, es decir, capacidades y competencias que pueden desarrollarse en las primeras etapas de la vida, allí donde la universalización del acceso a la educación ya ha sido, en gran medida, alcanzado. Aquí radica la justificación social más importante de la prioridad a la educación básica, siempre y cuando sea una educación básica en el sentido de desarrollar las capacidades y competencias fundamentales para el desempeño ciudadano y no meramente un acceso a años de escolaridad vacíos desde el punto de vista de los contenidos. La importancia de la educación básica implica romper una de las pautas más arraigadas en el funcionamiento de nuestros sistemas educativos, que consiste en suponer que cuanto más básico es el contenido de la educación, menos recursos se requieren. Invertir esta tendencia y promover el prestigio y la importancia de la formación básica será una de las tendencias democráticas más importantes del futuro.Esto significa que la formación básica no estará reducida a una etapa de la vida, sino que habrá permanente oportunidades de reciclaje y actualización.
http://pepasextremadura.blogspot.com/

Almeida, L. y Entisne, L. Aprender a soñar.

Por todo ello nos concentraremos el jueves día 17 de enero a las 11:00 horas en Cáceres: C/ Gómez Becerra (junto al Centro de Adultos y Educación a Distancia).


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