RAÍZ
Extiendo mi mirada y veopodredumbre moral en todas partesefectos sangrientos como muestrade increencia en un eterno Padre. Se esconde el hombre de lo eternode las aguas milagrosas para sus males,de las medicinas para sus enfermedadesy de las riquezas existentespor Dios ofrecidas,a las claras, en el Evangelio,y no ocultas entre matorrales. ¿Qué le pasa al hombre ciegoque ni de sí mismo se compadece,aún viendo morir a tanta gente,aún sabiendo que correrá la misma suerte? No le pasa nada de repente,pero, a la larga, pasado el lago de la vida,cuando la eternidad le convidaa cominar después de la muerte,su soberbia irá aparejadade una deuda no pagadaque, de pagada, hubiera sidopara vivir eternamente. Digo soberbia,vana estimación de la nada,que por llevarla tan a cuestasy tan en nosotros disimuladanos hacemos para todos indiferentes,esclavizados. al estar solo pendientesde conservarnos vivosaunque de la verdadera vida ,completamente vacíos y ausentes. Esta es la raíz de su maly la torpeza, su recompensa.Esta es la dicha que le ofrece su maestraen baratijas, cual juguetes.que se romperán un día no lejano,definitivamente,y ni con las lagrimas vertidasen la otra vidase volverán a componercomo el árbol mal caídono recuperará ya su verdorporque logró secar su divina fuente. Ángel Gómez Sánchez. Enlace al tema creado sobre el artículo en el...
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