LA TRASHUMANCIA
Las primeras normas escritas sobre la trashumancia datan del reinado de Eurico que dictó la primeras disposiciones en el año 504. La ley 5 título 4, libro8 del Liber Iudicorum marcaba las rutas de la trashumancia y reglamentaba su uso. Preceptos similares se promulgaron en el Fuero Real y en las Siete Partidas. Es Alfonso X “el Sabio”, en 1273, quien confiere al Honrado Concejo de la Mesta la tutela y defensa de las vías pecuarias. La trashumancia se convierte así en un elemento crucial de gran importancia económica y social. La ganadería mesteña movilizaba cada primavera y otoño entre dos y cuatro millones de cabezas de ganado, empujados por las inclemencias climatológicas. En verano se dirigían desde los llanos a las montañas, a los agostaderos, en busca de hierbas verdes con que alimentar a las reses. Por el contrario, el frío del invierno les obligaba a emprender rumbo hacia el sur, a los invernaderos de Andalucía, Extremadura, sur de Castilla, Valle del Ebro y Levante. El objetivo principal no era la explotación de la carne o la leche, sino la lana, que era la fibra textil más empleada. Cuando el recorrido era superior a 100 kilómetros de longitud se denominaba trashumancia, si por el contrario el recorrido era inferior se denominaba trasterminancia. De esta forma, se configuró un trazado que atravesaba, y que atraviesa cuarenta provincias españolas y...
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