La empresa local Encofrados Hernández al borde de la quiebra por culpa de 180.000 € que le adeuda Dytrassa

«Esto se acaba, nos deben dinero y no podemos pagar a 25 trabajadores»

Encofrados Hernández se queja de la tardanza de la Justicia en decidir sobre 180.000 euros que asegura le adeuda Dytrassa de una obra de Confederación del Tajo.

«Estamos con el agua al cuello. Nosotros ya no podemos seguir si la empresa de Sevilla Dytrassa no nos paga lo que nos debe», afirma Juan Emilio Hernández. Su cara y la de su hermano Pablo muestran su preocupación mientras extienden sobre una mesa de la redacción de HOY en Cáceres, los pagarés del banco, sobre los que ellos han escrito la misma palabra: ‘Devuelto‘. En los papeles figuran cantidades que esperaban cobrar, pero cuando lo han intentado no han podido. «Esto se acaba -comenta Juan Emilio-, no nos pagan lo que nos deben y nosotros no podemos pagar a nuestros 25 trabajadores».

Los dos hermanos son de Torrejoncillo, una de las localidades extremeñas en donde, en proporción, hay más trabajadores dedicados a la construcción. Trabajadores que hace diez años ganaban bastante dinero, pero ahora algunos están pasando penalidades.

Después de años de trabajar muy duro, los hermanos crearon la empresa Encofrados Hernández S.L. En los buenos tiempos llegaron a tener 45 empleados, «todos los que han trabajado con nosotros son de nuestro pueblo, de Torrejoncillo».

Según cuentan, su empresa está al borde de la quiebra por culpa de una obra que hicieron para la Confederación Hidrográfica del Tajo, «la Confederación contrató a la empresa sevillana Dytrassa para hacer las depuradoras de Casar de Cáceres y Torreorgaz, y está empresa nos contrató a nosotros». Ellos terminaron su trabajo y cuando pensaban que iban a cobrar, los pagarés empezaron a devolvérselos por no tener fondos. «Dytrassa nos debe alrededor de 180.000 euros. Nos hemos quejado a Confederación hidrográfica del Tajo, y lo extraño es que sigue dándole trabajo a esta empresa que no nos paga lo que nos debe», señala Pablo. «Lo hemos denunciado en los tribunales, ha pasado un año y nada, no hay señales de juicio», dice su hermano.

Dytrassa está realizando un trabajo ahora en Casar de Cáceres, los dos hermanos se han puesto a protestar delante de la zona del trabajo, colocando sus vehículos, y la Guardia Civil les ha echado.

«Ya no sabemos qué hacer. El que no nos pague esta empresa nos hunde», afirma Juan Emilio, mientras junto con su hermano recogen, con sus manos endurecidas por el trabajo, los pagarés devueltos.

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Fuente: Diario Hoy

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