Julia y los libros
Un año más hemos celebrado el Día Mundial del Libro. Anoche eché de menos una voz muy especial para mí , desde que hace ya unos años la escuché leer por primera vez. Estas «Cosas menudas de Julia» son hoy especialmente para Pepa, con ellas quiero expresarle mi cariño y admiración, que son muchos. Los» Libros del General» estaban colocados en una librería de madera muy antigua que había en el piso alto. La abuela me la había enseñado alguna vez, pero me tenía terminantemente prohibido cogerlos a mí sola; no porque pudieran resultarme perjudiciales moralmente, sino porque algunos de ellos eran verdaderos incunables. Era el caso de un Quijote en dos tomos con una encuadernación lujosísima, de piel de vaca repujada, aunque yo, sinceramente, prefería lo que había por dentro. Recuerdo que la primera vez que lo abrí tuve que taparme la boca con las manos para no gritar de asombro. Estaba escrito con una letra preciosa con muchos adornos, y unos dibujos que invitaban a soñar y a zambullirte de lleno en el mundo de los Caballeros Andantes y las Damas Enamoradas. Pero quien quiera que fuera el que había escrito aquel libro con aquella letra tan preciosa, sin duda no había tenido , ni por asomo, una maestra tan severa como la mía: ¡ Madre Soberana, si allí había miles de faltas de ortografía!...
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