2014 será el año…

2014 será el año…

Columna Lorena RY como si el tiempo no hubiera pasado, como si de una breve historia se tratara acaba 2014. Con ello cerramos un nuevo capítulo, una nueva página para la historia contemporánea que acompañaremos de nuevos propósitos, ilusiones e incertidumbres. Doce meses que han estado cargados de noticias que forjaron un antes y un después, y han escrito nuevos capítulos de España que hoy tapiaran ventanas para abrir ventanales.

Este es y será el año en el que Juan Carlos I Rey de España abdicó el trono en favor de su hijo. En el que vimos como un Felipe VI tomaba las riendas de su monarquía bautizándola como “una monarquía para un tiempo nuevo”, y que iniciaba con un discurso de proclamación que hizo ego de ”una gran nación donde caben todas las maneras de sentirse español”.

También será el año de las tramas de corrupción. El año en el que el juez Castro, sentó en el banquillo a una infanta de España, y en el que aprendimos a que las tarjetas black eran mucho más que tarjetas. Un año de infiltrados y nuevos personajes mediáticos como el supuesto agente del CNI, asesor de Moncloa y ponente de Aznar llamado Francisco Nicolás que no mucho después de conocer sus peripecias sería detenido como presunto autor de delitos de falsedad documental estafa y usurpación de funciones públicas.

Ese mismo año la política también nos dio mucho de qué hablar. El PSOE tuvo un nuevo secretario general, tres ministros del gobierno de Rajoy dejaron su cargo, y apareció un nuevo partido, que encabezado por un líder con coleta llamado Pablo Iglesias, comenzó a ocupar espacios radiofónicos y tertulias variopintas.

Mientras tanto Cataluña celebraría su referéndum, que aunque sin carácter vinculante, representaría la simbólica victoria de los sectores independentistas.

Un año en el que no pudieron faltar los “si quieros” como el de Fran Rivera y Lourdes Montes, que además de ser la boda papel cuché 2014, lo hicieron por partida doble.

Pero también un año de adioses. En marzo dijimos adiós al primero de los presidentes de nuestra democracia, Adolfo Suárez nos dejaba tras una larga enfermedad. Pocos meses después lo hacía la Duquesa de Alba dejando conmocionado al pueblo y en especial a su Sevilla natal. Adioses inesperados como el de Miguel Boyer, ex ministro de Felipe González, el de D. Emilio Botín, el banquero español y presidente durante las últimas décadas del Banco Santander, o Isidro Álvarez, presidente del Corte Inglés. La rumba catalana perdía a Peret, y la guitarra española se apagaba con la marcha de Paco de Lucía.

Un 2014 que finalizó con el éxito del tenis español. Con la emoción de la victoria de aquel Rafa Nadal que nos hizo llorar brindando a España su noveno Roland Garros. Con una final de Champions que enfrenaría a dos de los grandes, Real Madrid y Atlético de Madrid. Con Mireia Belmonte mejor deportista 2014. Con un Atlético de Madrid campeón de liga.

Acaba el año del que se dirá que también saboreamos la derrota. El año en el que “La roja” nos llevó a Brasil para que volviéramos a soñar, pero en el que el sueño acabó casi antes de empezar, y nos sentimos tan perdedores como aquel Andrés Iniesta abandonando el campo tras perder contra Chile y quedar eliminada del mundial.

Tanto lo bueno como lo malo, tanto el éxito y como la derrota, alcanzan hoy el día número 365 dando paso a un todavía genérico 2015. Una nueva película por filmar. Nuevos títulos que ganar. Un nuevo cajón que llenar con los acontecimientos que volverán a marcar la marcha de nuestra política, economía, educación y sociedad.

Hasta siempre 2014 … bienvenido 2015.

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