Las Calles (y II)

Las Calles (y II)

Son bastantes las calles cuya denominación no ha cambiado con el paso de los siglos. Otra cosa es su trayectoria, algo en lo que no voy a entrar. Entre ellas las hay que no exigen muchos quebraderos de cabeza para averiguar el porqué de su título. Es el caso de Amargura, Cantagallo, Río, Sol, Toril, Callejón o el Corralón, calle cortada que dio nombre a un Teatro convertido posteriormente en Cine España. Tampoco exige gran sacrificio mental deducir que se llame Cruz a la calle que sale de la Plazuela de la Cruz de los Álamos, o que en un pueblo de artesanos tejedores se honre a ese oficio nominando Telares a una de sus vías públicas. Antes eran dos, los Telares Altos y los Bajos.

La bajada de la Corneja, con pozo incluido, es Valdecornejo, sorprendiendo a cualquiera la aplicación del término “val”, o valle, a un terreno tan repinado. Quizás por no pararse a pensarlo la gente lo deforma y lo llama Vaticornejo. Así se evita la duda. Por la apreciación histórica que hice en el capítulo anterior, seguimos denominando barrio, y no calle, a la Rana. A su lado, Portugalillo, con claras reminiscencias al vecino país. Ambos nombres casi siempre van unidos en cualquier descripción ¡hasta en aquella célebre riada del año 1912! Aquella noche del 6 de febrero se desbordó el Arroyo del Lugar y “…Los vecinos de expresadas calles se vieron sorprendidos en sus lechos cuando se movían sobre las aguas que habían invadido sus respectivos domicilios. Unos subidos en los tejados, otros en las ventanas altas el que las tenía, y todos, con gritos desgarradores reclamaban auxilio para poderse salvar de una muerte segura…”1

Algunos han querido ver cosas raras en la etimología de Tesito. No hay nada fuera de lógica. Tesito es un teso pequeño, es decir una pequeña prominencia de terreno cuya cumbre suele ser plana. Otros han afirmado que lo de Reducto viene del lugar que sirvió de refugio cuando el incendio del pueblo por los franceses en 1809. No es cierto. Conozco textos bastante anteriores a esa fecha y el Reducto ya existía. El refugio fue anterior. No sé cuando ni por qué, pero sí que fue bastante antes. Muy cerca, casi entre ambos, Despeñadero. El vocablo no ofrece dudas: precipicio. Y un precipicio, un peligro, era esa calle y, especialmente, esa plazuela, que el pueblo apenas así conoce. Le suena más lo de Máquina Caía ¿Y eso por qué? Que nos lo aclare el acta municipal del 14 de enero de 1912: “En la misma forma y teniendo presente que el edificio máquina de hilaza en la calle Despeñadero amenaza inminente ruina en su totalidad, por unanimidad se acordó se requiera a los dueños de la misma (sic)… procedan al derribo y demolición del edificio máquina calle Despeñadero”

Ha sido alterado el discurrir, pero no el nombre, de la calle Hospital, hoy Bonifacio Cruz. Antes de ser Hospital fue calle del Arco y en ella se instaló, en la denominada Casa Cotarro, un Hospital para pobres que acabó siendo refugio de transeúntes y foco de infección más que centro sanitario. Luego fue habilitado para escuelas nacionales, donde impartió clases, entre otros varios, el maestro a quien está hoy dedicada.

San Antonio

Tampoco se cambió nunca el distintivo de las calles anexas a las ermitas de san Albín o de san Sebastián. No ocurrió así con la de san Antonio. En los años de la Segunda República, el trayecto desde el final de la Enfermería hasta el Pozo del Oro pasó a ser calle de Castelar. Bien sabemos que desde la ermita hasta el Calvario, se le ponga el nombre que se le ponga, para todos sigue siendo la Isla de Cuba. Un poco más allá, arriba en Calvario, fue edificada en la década 1950-60, la barriada del Carmen, apelativo oficial de las populares Casas Baratas.

Invariables continúan la Calzada Rica y la Cojona, aunque sobre el origen de tales denominaciones conozco puntos de vista diferentes. De la primera se ha llegado a decir que era calzada y rica por ser paso de la vía Dalmacia. Nada más lejos de la realidad. Parece más lógico que era a causa de que estaba calzada o empedrada con mejores materiales que las demás vías por ser avenida receptora y transmisora de gran caudal de agua en tiempo de lluvias. Sobre la génesis de la Cojona, hay quien asegura que se debe a que allí vivía una mujer coja, otros creen que quien vivía era una dama de “armas tomar” o “de tres pares de”, y a alguien oí que podía tratarse de la deformación lingüística de “atajona”, la calleja que servía de atajo para llegar de sur a norte, o viceversa. Poco más o menos sucede con Morón. Dejo para el lector la solución, o espero de él más hipótesis.

Varias han sido las calles que han sufrido sucesivos y alternativos bautizos según el color o tendencia política del momento. Habría que empezar, claro está por, la Plaza, no sin advertir que tenemos datos de una Plaza Antigua, anterior a la que conocemos, que no hemos conseguido aún datar ni ubicar. Pero lo que es referente a la actual Plaza, damos fe de los siguientes títulos, sin grandes complicaciones de emparejar título y circunstancia histórica: en 1823, Plaza Real; luego, de la Constitución; en 1931, de la República; en 1936, de José Antonio. Hoy, simple y llanamente, Plaza Mayor.

En los siglos XVIII y XIX existía la calle de la Plaza, que de ella salía y llegaba hasta san Albín. Cuando desde allí se alargó hacia abajo, hasta la Plazuela de los Álamos, hoy de la Encamisá, a dicha prolongación se le llamó el Barrio Nuevo. En 1913 fue dedicada, ya unidas las calles anteriores, tal como está hoy, a Rivas Mateos, diputado nacional declarado hijo predilecto de este pueblo. En 1931, a los Capitanes Galán y García Hernández, héroes republicanos fusilados en 1930 cuando la sublevación en Jaca. El 1936, al General Franco. En la actualidad ha vuelto a Barrio Nuevo.

A continuación, al sur, la Plazuela de los Álamos, o de la Cruz, o del Pilar, actualmente de la Encamisá. Aún más al sur, y buscando la carretera que va al Puerto de los Castaños, se inició en 1926, siendo alcalde D. Sebastián Llanos, una avenida que tomó el nombre de García Crespo, en honor de quien era entonces Gobernador Civil de la provincia. En 1931, con alcaldía de D. Francisco Moreno, pasó a ser Avenida del 14 de Abril. Luego se la conoció como Carretera del Parque, por la construcción de un parque subiendo a la izquierda, donde hoy están las piscinas más o menos, en lo que siempre fueron los Pozos Viejos. Es la Avenida de Cáceres de nuestros días.

El récord de cambios debe estar en posesión de la calleja de aquellas Viñas del célebre cura. Alguna que otra persona mayor que allí haya residido habrá dudado seguramente a veces de su domicilio, y sin mudarse de casa. Fue Calleja de las Viñas hasta 1932 cuando los nuevos ediles socialistas la cambiaron a calle de Indalecio Prieto, ministro de Obras Públicas muy unido a aquella Corporación. En 1933 volvió a tomar el nombre de las Viñas por decisión del nuevo ayuntamiento, ahora radical, nombrado al ser depuestos por orden gubernativa casi todos aquellos concejales. Repuestos los depuestos, en febrero de 1936, volvió Indalecio Prieto a ocupar la titularidad. En plena guerra civil, ese mismo año, en septiembre, pasó a ser calle del Capitán Corbín, don Jesús, nombre del militar que había tomado el pueblo sólo hacía tres meses. Desde abril de 1985 quedó asignada a Jenaro Ramos, el médico-poeta, cuya vida y obra ya hemos dado a conocer por otros medios.

No han sido muchos los cambios en la que siempre ha sido, es, y creo que será conocida, pese a los diferentes nombres que le han puesto o que le pongan, como calle de Coria. Durante la Segunda República estuvo dedicada a Pablo Iglesias y durante el franquismo a Calvo Sotelo.

Siempre pensé que Triana, por ser nombre rancio de viejo barrio, no había pasado por la criba del cambio histórico. La calle Triana fue siempre, hasta julio de 1959, la que actualmente es denominada D. Sebastián Llanos. Estaba yo equivocado. Hubo un pequeño período, desde agosto de 1935 a julio del 36, que estuvo bajo la denominación de Pío Díaz, en homenaje a ese señor, proclamado primer alcalde republicano de la nación por los sucesos de Jaca, ya citados.

Y termino con la calle Magarzal. La que hoy es Lorenzo Díaz. No, no me equivoco. Esa era la antigua calle Magarzal. Lo que ocurrió es en que en 1868, con el derrocamiento de Isabel II, quedó denominada, durante mucho tiempo, Libertad, y se pasó el nombre de Magarzal a la calleja paralela, la que hoy es calle. La Libertad duró hasta enero de 1958 cuando el título de esta arteria urbana le fue otorgado a D. Lorenzo Díaz, insigne sacerdote local. Por allí, desde su Pajar, merodeaban las Brujas y su leyenda. Al subir esta calle, casi al final a la izquierda y cruzando la Enfermería, es preciso alzar la vista y prepararse para el esfuerzo. Hemos llegado al final. Lo haremos en pendiente, hacia arriba, en una cuesta que tanto cuesta subir, la de Ollerías, mejor conocida por Barrera de las Broncas. El cansancio de la escalada nos invita a acordarnos de aquellas Broncas y llegamos a imaginar discusiones y riñas. Nada de eso. La barrera tomó ese nombre por algo tan simple como fue el haber residido allí durante un tiempo una familia procedente del pueblo de El Bronco

Algo extenso he sido. Aún así, sé que quedan cosas en el tintero. De las denominaciones más recientes no he dicho nada. Algo habría que decir, pero, en vez de historia, quizás rozásemos la opinión. Y aquí no se trata de eso.

1. AMT (Archivo Municipal de Torrejoncillo).- Actas Sesiones Ayuntamiento.-6 febrero 1912

Antonio Alviz Serrano

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2 Comments

  1. Esther

    Precioso este artículo.
     

  2. pepa

    Otro estupendo artículo de Antonio. Gracias por compartir tanto como usted sabe, y lo digo con conocimiento de causa.