I Encuentro «Haijines de Dauseda»

I Encuentro «Haijines de Dauseda»

Decía Basho, uno de los más grandes haijines de haikus que: » Haiku es, simplemente, lo que está sucediendo en este lugar y en este momento».

Algo que caló muy profundamente en los participantes en el I Encuentro de Haijines de Dauseda, sucedió el pasado sábado 22 de Abril en la Escuela de la finca La Sauceda.

El encuentro estaba organizado por la Asociación Cultural de Torrejoncillo y contó con la colabroación de LLanos Rodríguez y Mª José Vergel, quienes condujeron a los participantes por los versos estremecidos del haiku y la calma de la relajación.

Poesía y meditación llenaron la tarde de Abril. Los caminos de La Sauceda fueron recorridos en silencio por los participantes que fueron dejándose invadir por las pequeñas cosas que llenan el corazón de júbilo y el alma de serenidad.

En un recodo del camino les esperaba el susurro de las hojas de los chopos. Allí los recibió LLanos que compartió con todos nosotros la «Terapia del Árbol». Nos invitó a cerrar los ojos y cada cual abrazamos a nuestro chopo, sintiéndonos mecidos por ellos , comprobamos que la armonía hombre/naturaleza existe y es más fácil de conseguir de lo que algunos creen. Nuestro árbol tenía prendida una mandala; al final de la terapia, la recogimos y continuamos el camino en el más completo de los silencios.

La próxima parada fue la orilla del río, buscando el refugio del agua sobre la que caían leves las pelusas de los chopos  convertidas en mariposas. El agua fue testigo de nuestros pensamientos, nuestros recuerdos, nuestras notas, nuestros sentimientos; a su vera escribimos, meditamos, contemplamos, escuchamos, sentimos, nos sentimos de nuevo seres en conexión con la naturaleza que nos rodeaba.

Poco a poco, como sin querer, los haijines fueron abandonando las orillas del Alagón, en completo silencio, para no perturbar el canto de los pájaros que había amenizado nuestro descanso con sus sinfonías vespertinas. Así emprendimos la última etapa de nuestro paseo; etapa que nos dio la oportunidad de contemplar cómo las pequeñas plantas de maíz temblaban a causa del viento juguetón.

Todo lo sentido fue saliendo a la luz cuando llegamos al porche de la Escuela. Cada cual coloreó su mandala y escribió sus haikus. 

A continuación se viviría una de las actividades más emocionantes del encuentro. Llanos nos condujo al interior de la Escuela a través del camino de luz dibujado por las velas. Sentados cómodamente y cogidos de la mano, disfrutamos de una sesión de meditación en torno al chakra-base Muladhara, centro de las energías psíquicas , vinculado a la existencia terrenal.

En paz con nosotros mismos, nos sentimos parte del mágico entorno que nos rodeaba y de los compañeros con quienes habíamos compartido tantas emociones.

Pusimos fin a la experiencia con una Ceremonia del Té, preparada por LLanos con todo el amor del mundo.

Desde la organización esperamos que este sea el primero de otros muchos encuentros; la Escuela de la Sauceda merece que en ella habiten de nuevo el saber y el sentimiento.

No quisiera terminar este artículo sin dar las gracias a Miguel Ángel Lorenzo que hizo el reportaje gráfico de este I Encuentro «Haijines de Dauseda», su mirada supo captar de una manera fiel todo lo vivido y sentido. En esas fotos se aprecia a la perfección esa conexión entre homre/naturaleza a la que con anterioridad he hecho alusión.

Mª José Vergel Vega

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