Fiestas en Torrejoncillo

Las principales fiestas locales son:

– La Encamisá
– Romería de San Pedro
– Fiestas de Agosto
– Feria del Caballo y La Artesanía
– Semana Santa
– La Velá de San Sebastián
– San Antonio
– Las Cuartillas
– Sagrado Corazón
– Carnavales

A continuación procedemos a ampliar la información sobre las fiestas torrejoncillanas:

La Encamisá

La Encamisá de Torrejoncillo es una fiesta de interés turístico que se celebra en Torrejoncillo el 7 y el 8 de diciembre.

En qué consiste

A las diez en punto de la noche del 7 de diciembre, víspera del día de la Inmaculada Concepción, la puerta de su Iglesia Parroquial (San Andrés) se abre y de ella sale un estandarte celeste con la Imagen de María Inmaculada bordada. En otro lugar de su Plaza Mayor, otro grupo de personas hacen sonar sus escopetas, lanzando salvas en honor a la Virgen, cubriendo toda la plaza de humo y olor a pólvora que hace que el momento no sea solo visual y todos los sentidos capten algo de esta fiesta. El estandarte recorre unos 20 metros y es entregado al mayordomo que monta un caballo atalajado vistosamente para la ocasión. Este va acompañado por dos personas a sus lados y detrás varias centenas de jinetes que en el momento de recibir el mayordomo el estandarte, lo vitorean y aclaman. Gritan las almas y no las gargantas. Todos van cubiertos por una sabana blanca, adornada con finísimas puntillas y en algunos casos por estrellas

Entre todos hacen que el momento sea indescriptible e irrepetible. Noche entrañable, mágica y misteriosa. Las lágrimas se abren paso entre las mejillas de la multitud, recordando a los que esa noche no nos acompañan pero que también vitorearan a la Virgen por boca de otros. Entre una nube con olor a pólvora, la procesión recorrerá las empinadas calles del pueblo.

En las plazuelas se encienden “joritañas” con las que combatir al frío o simplemente charlar alrededor de ella con los familiares y amigos, en las cuales los niños quemarán sus “jachas” (haz de gamonita) que con mucho amor y paciencias les han preparado sus abuelos o padres. Todo el pueblo acompaña y aclama a su Virgen lanzándole entre viva y viva un trocito de su corazón. Después de dos horas y media aproximadamente la comitiva regresa a la plaza y todo el pueblo despide el Estandarte con la misma fuerza que lo recibió pero con la satisfacción de haberlo tenido cerca de ellos, de haberle pedido esa gracia que alguien espera alcanzar, de haberlo acompañado un año más y de llevarse cada uno a la Virgen más cerca de su corazón. A continuación, los mayordomos invitan a todos los asistentes a degustar los coquillos y a probar los ricos caldos de la zona.

Orígenes

No se puede certificar cual es el origen de la fiesta pero se supone que proviene de algún hecho bélico en el que intervinieron torrejoncillanos. Los elementos que forman la fiesta como son los jinetes encabezados por un estandarte y las escopetas hace suponer el origen bélico de la fiesta.

Algunos estudiosos como Domínguez Moreno nos sitúan el origen de La Encamisá en la época prerromana en honor a la diosa Ataecina, diosa de la noche, y nos relaciona el fuego y los ruidos estruendosos con un fin purificador.

López Bernalt también nos dice que el origen estaría en una “acción encamisada” (“Ataque sorpresa que se ejecutaba de noche poniéndose los atacantes camisas blancas para distinguirse del enemigo”. Diccionario de Autoridades) durante el año 1465 cuando la ciudad de Coria sufrió un asedio.

Otros investigadores, como Juan Moreno Lázaro, nos data su origen en la guerra de Flandes, allá por 1585. Francisco de Bobadilla y sus tercios se ven obligados a recogerse en la isla de Bommel, cercados por el enemigo, uno de los soldados, el mismo día 7 de diciembre, encuentra, al cavar para hacer una trinchera, un canuto con un óleo conteniendo la imagen de la Purísima. Este hecho levanta la moral de la tropa y el lienzo es vitoreado. En esa madrugada del 7 al 8, cae una helada tan grande que los barcos que cercan la isla quedan inmovilizados por el hielo. Advertido Bobadilla, ordena a los soldados que se pongan sus camisas sobre el uniforme, y deslizándose sobre el hielo, logran sorprender al camuflarse, a los holandeses, que pasaron de sitiadores a prisioneros. Los tercios son transportados al pueblo de Bulduc, donde llevaron el lienzo y donde celebraron una fiesta en honor a María Inmaculada.

La leyenda, más que teoría, que ha cobrado más fuerza nos llevaría a la Batalla de Pavía. Es durante esta campaña en la que el Capitán Avalos, de origen torrejoncillano, camufló a sus hombres bajo sábanas que les hicieron invisibles en la nieve. Así lograron ganar. A la vuelta a su pueblo, dicen, comenzó a representarse esta hazaña bélica, adquiriendo la fiesta un creciente fervor mariano al afirmarse que la Virgen les ayudo a vencer en Italia.

En la mención que hace Majada Neila en su libro “Morena Extremadura”, estudio de las raíces moras en Extremadura, de la Encamisá dice que “…la impresión que la fiesta da al visitante es totalmente moruna”. Majada además comenta que la Encamisá nos puede transportar en la memoria a alguna fiesta actual norteafricana. Se basa para certificar esto en la “algarada de las calles, el manto blanco de los jinetes, el olor a pólvora, el aceite de los frites y la algarada de vítores, gritos, campanas, tiros y cantos hasta enronquecer…”.

Romería de San Pedro

Cada segundo lunes de pascua, día que suele ser en el mes de abril, se celebra en Torrejoncillo la romería en honor al Apóstol San Pedro. Ese día, sobre las siete de la mañana, la Junta Directiva de los Amigos de San Pedro, asociación que organiza la romería, recorre el pueblo acompañada de la música de una charanga para anunciar a los vecinos que llega ese día. Esto figura en el programa de festejos como Diana Floreada.

Sobre las nueve y media de la mañana, salen las Cruces de la iglesia a la pradera de San Pedro, lugar donde se celebra dicha Romería. Las cruces, en su recorrido desde la Plaza Mayor hasta la Plazuela de la Cruz de la Carrera, van acompañadas por una muchedumbre bailando al son de la charanga, con canciones ya típicas e imprescindibles en un día como este, terminando estos últimos años el repertorio con Paquito el Chocolatero.

Las Cruces siguen su curso por la avenida de Extremadura, el Colegio Batalla de Pavía y el Puente de la Lancha hasta introducirse en la dehesa boyal. Mientras unos van andando, otros tantos se dirigen al egido con sus coches, siendo este día el único que hay atasco en Torrejoncillo. Un buen número de amantes del caballo hacen lo propio montados en sus bestias.

Mientras unos acompañan lo andado con vino de la zona, lomo y chorizo en el Torreón o unos metros adelante en la portera justo al abandonar la dehesa boyal, los que se acercan a la ermita en cuadrúpedos, hacen su parada en el “Descansadero”, que es una parada obligatoria en esta peregrinación.

A las 11:30 horas está anunciada la celebración de la misa en honor al Santo y la finalización del novenario que se celebra cada tres años, por lo que a esa hora las cruces deben estar en la pradera. Todo el pueblo, minutos antes de la hora anteriormente citada, espera su llegada. Las cruces son recibidas con alegría y entusiasmo, y son acompañadas por la charanga dándole una vuelta a la ermita antes de entrar en ella.

Tras la celebración de la eucaristía, San Pedro sale en procesión alrededor de la ermita, realizando la tradicional Subasta de la Patas, antes de su entrada en el templo. A continuación se celebra la Carrera de Cintas en la pradera a cargo de los múltiples caballos y jinetes que a esas horas llenan la zona.

Cuando llega la hora, las cruces se van hacia el pueblo y la gente, en un intervalo de tiempo más o menos grande, también. Unos las acompañan andando, los que vienen a caballo vuelven con él a esperarlas con el Santo, y la inmensa mayoría, mete la comida en el maletero y se traga el atasco de regreso al pueblo, aunque con alegría al ser el día de la Romería.

Sobre las siete y media de la tarde llegan las cruces al parador del Santo y, acompañadas por más personas andando y casi todos los caballos, son llevadas en volandas hasta la Plaza de La Encamisá. Allí las espera todo el pueblo junto a la Virgen del Rosario y en procesión la suben bailando al son de la música hasta la plaza mayor. La velada finaliza con una actuación de la charanga en la plaza del pueblo donde el Tinonino y Paquito son los protagonistas indiscutibles.

Fiestas de Agosto

Las Fiestas de Agosto de Torrejoncillo son acontecimientos basados principalmente en festejos taurinos populares, aunque en ellas también existen otras actividades para los distintos colectivos sociales. Estas fiestas se celebran, habitualmente, en la primera quincena del mes de agosto durante cinco días coincidiendo unos de esos días con el 15 de agosto. Se suelen lidiar entre 16 y 18 reses de diferentes ganaderías.

En los últimos años los festejos taurinos consisten en encierros nocturnos con suelta de novillos por la madrugada, encierros de toros en el mediodía y festejos taurinos por la tarde. Durante los días previos al comienzo de las fiestas, el programa de festejos se completa con un Mercado  Artesano, Actuaciones Musicales, una Fiesta dedicada a la Tercera Edad, Actividades Deportivas, una Fiesta Infantil, entre otras.

Feria del Caballo y La Artesanía

Tiene lugar a mediados de septiembre en recinto ferial de la localidad.

Semana Santa

Celebaración de la semana con procesiones la noche de Jueves Santo,  Viernes Santo y Domingo de Resurreción.

La Velá de San Sebastián

Se celebra el día 19 de enero, encediénse una gran hoguera en la plaza junto a la ermita del santo.

San Antonio

Se celebra el día 13 de junio con una procesión del santo y la bendición del tradicional bollos de San Antonio.

Las Cuartillas

Los niños y niñas del pueblo ofercen trigo a la virgen del Rosario el último domingo de agosto que protan en sus alforjas y cuartillas respectivamente.

Sagrado Corazón

Procesión de JHS por las calles del pueblo el tercer domingo de noviembre.

Carnavales

Típicas fiestas de disfraces el domingo, lunes y martes previos a la cuaresma.

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